Mario: es un tipo hors de pair (fuera de serie). Me anonada su seguridad, su diligencia, su ecuanimidad, su forma práctica, realista, casi mecánica de vivir. Es un hombre que sabe resolver sus problemas.
Los zanja con lucidez y sangre fría. Y lo que es más grave es que todos ignoramos todo de él. Él se da a conocer solo por sus actos.
Los preparativos de sus actos o las razones que los determinan, no se traslucen. Jamás hace una confidencia. Nunca se lo ve desalentado por algo, por alguien. No vacila, elige siempre lo infalible. En su vida no hay “tiempos muertos”, los que tú o yo o tantos perdemos a veces sentados en un café, pensando en cosas sin importancia.
Lo que él concibe, lo realiza. Entre una y otra cosa no se interpone esa fase de incertidumbre, de desconfianza, de pereza, que muchas veces neutraliza y ahoga nuestros mejores propósitos.
Tal vez por eso dé una impresión de “inhumanidad”. Tal vez por eso tenga muchos admiradores, pero poquísimos amigos. Tal vez esa sea la condición innata del auténtico creador: la del hombre que está por encima de nuestros pequeños sentimientos y nos sobrevuela, instalado en su propio Olimpo.
Fuente: Cartas a Luchting