LIMA, CIUDAD SIN NOVELA (ENSAYO) - Julio Ramón Ribeyro

Lo nuevo

LIMA, CIUDAD SIN NOVELA (ENSAYO)


El capítulo dos de "La caza sutil" (una recopilación de ensayos literarios) Julio Ramón Ribeyro escribe tratando de establecer el porqué hasta ese año (1953) nadie había logrado escribir con éxito una novela que tenga como escenario la capital del Perú, Lima. 


TE PUEDE INTERESAR:





LIMA, CIUDAD SIN NOVELA




Dicho sea de paso su novela "Los Geniecillos Dominicales" logra para muchos cubrir de cierta manera esa necesidad, siendo ya una de muchas que en su mayoría evocan en los limeños una entrañable nostalgia por la Lima de antaño.



A continuación un fragmento de este ensayo: 



"En realidad, muchas son las causas que han originado este fenómeno y algunos de ellas no son estrictamente literarias. Por lo general el novelista peruano ha nacido en provincia. Es natural que se sienta más ligado a ella que la evocación de la infancia (materia prima fundamental de toda novela) La conduzca a la región donde aprendió las primeras letras, que la vida rural le ofrezca mayor número de sugerencias, y que la capital le inspira respeto extrañeza o indiferencia. Sería absurdo exigirle a Ciro alegría, a José María Arguedas, a Enrique López Albújar escribir alguna novela sobre el Lima, cuando el caudal de experiencias recogidas en sus provincias les distrae suficientemente el espíritu creador. Por otra parte si el novelista no ha nacido en provincia o no tiene ningún compromiso sentimental con ella, por lo menos le ha visitado alguna vez y ha tenido oportunidad de contrastar la vida confusa e indiferente de la ciudad con los pintorescos esquemas de la existencia provinciana. El paisaje rural ofrece tipos al natural, pasiones cristalizadas, leyendas vivas, que sugestionan al artista y lo incitan a un manejo aparentemente fácil. Valdelomar no hizo la novela de Pisco y menos la de Lima, pero hizo la de Jauja en La ciudad de los tísicos, alucinado, sin duda por aquel escenario natural que, sin montaje previo se ofrecía propiciamente al experimento literario.




La provincia entonces, ejerce un doble peso sobre los novelistas. Pesa telúricamente sobre quienes han nacido en ella y pesa como pintura, como novedad, como anécdota sobre quienes la han visitado.




Después de este breve análisis podría deducirse que el Lima está condenada a no tener una novela. No creo que esta condena sea perpetúa. La solución puede venir afuera o puede surgir dentro de la ciudad. Puede muy bien el escritor de provincia de hacer sus primitivos compromisos, y armado de entusiasmo y de papel, común lírico conspirador, hacer la novela de Lima. Por otra parte, los efectos señalados en el escritor limeño son remediables o tienen un reverso aprovechable: la ausencia de sentido de lo trágico trae aparejada la impermeabilidad para la sensiblería, El excesivo espíritu crítico implica capacidad de análisis, y la falta de constancia en el trabajo puede ser subsanada con estímulos apropiados. De ese modo pues cabe ser optimista y esperar resignadamente que alguien se decida a colocar la primera piedra".  (Diario "El Comercio". Lima, 31 de mayo de 1953).




Si deseas leer el ensayo completo puedes adquir el libro "La caza sutil" en tu librería favorita.